La Fed no es «una buena idea que se volvió corrupta»: siempre fue corrupta
Es fácil pensar que la Fed es una buena institución que simplemente perdió el rumbo. En realidad, fue una mala idea y una mala institución desde sus inicios.
Es fácil pensar que la Fed es una buena institución que simplemente perdió el rumbo. En realidad, fue una mala idea y una mala institución desde sus inicios.
Nadie parece apoyar el «seguridadismo» o la «crianza helicóptero», pero los americanos parecen obsesionados con mantener a sus hijos «protegidos» a toda costa. Esto no es bueno para los niños, ni para sus padres.
Los votantes de Massachusetts aprobaron otra subida de impuestos para los residentes de renta alta, mientras que los votantes de California rechazaron una propuesta similar. La actual fiebre fiscal no augura un buen crecimiento económico.
Los gobiernos exigen que haya una representación «proporcional» de las mujeres en profesiones que históricamente las mujeres han evitado. Esos esfuerzos no tendrán éxito.
Europa está en crisis, gracias a su liderazgo progresista. Václav Klaus, ex presidente de la República Checa, señala los problemas y ofrece un remedio: mercados libres.
La vida política, educativa y económica americana está cada vez más dominada por los «expertos». No debería sorprendernos que fracasen la mayoría de las veces.
La nuestra es una época del experto progresista que casi siempre se equivoca pero que sigue siendo abrazado por los políticos progresistas, los medios de comunicación y el mundo académico.
Los gobiernos, las élites multimillonarias y las ONGs tienen un plan «maravilloso» para el resto de nosotros llamado el Gran Reinicio. Necesitan leer a Mises para saber que sus planes son una locura.
El historiador Jon Meacham insta a Joe Biden a ser un presidente «transformador» a la manera de FDR, pero olvida que Roosevelt que puso el «Gran» en la Depresión. Biden bien puede ser igual a FDR en esa categoría.
Mientras que tanto la izquierda como la derecha celebran el nuevo impulso del gobierno para subvencionar la fabricación de microchips en América, debemos recordar que las «inversiones» políticas siempre resultan en desastres de capitalismo de amiguetes.