Tariffs vs. Free Trade
A trade deficit sounds like losing—buying more than you sell. Lucas Engelhardt on why that 200-year-old intuition is exactly backwards, and what a deficit actually means.
A trade deficit sounds like losing—buying more than you sell. Lucas Engelhardt on why that 200-year-old intuition is exactly backwards, and what a deficit actually means.
Tuition is up 1,200% since 1980. Enrollment is about to fall off a cliff. Peter Klein argues the real problem isn't any of the things people usually name.
A Nobel laureate says some markets are too repugnant to allow and need clever redesign instead. Sandy Klein has a simpler answer: repugnance is just a preference, and the price system already knows what to do with it.
Sociologists blame job instability. Legal scholars blame deregulation. Jeffrey Degner noticed all the clues point back to the same address: the Federal Reserve.
Thatcher, Clinton, Obama, Trump—everyone gets called a neoliberal, which is why most free-market economists say the word means nothing. Tho Bishop argues it names something precise.
Aunque resulte tentador considerar que el éxito económico de Singapur y Hong Kong es similar, en realidad existen diferencias muy marcadas entre ambos. Hong Kong se ha desarrollado gracias al laissez-faire y al emprendimiento, mientras que Singapur está mucho más orientado hacia el Estado.
Los detractores del libre mercado, como Oren Cass, afirman que los austriacos y otros defensores de la economía libre practican el «fundamentalismo de mercado». Sin embargo, el apoyo al libre mercado no es un acto de fe ciega, sino que se basa en la comprensión de cómo funcionan los mercados.
Una cosa es comprender la economía y otra muy distinta es ser capaz de explicar cómo funciona. Quienes están a favor del libre mercado también deben ser capaces de explicarlo y defenderlo.
Hablamos de la «economía» como si produjera bienes. Sin embargo, el término es en realidad una ficción, ya que los verdaderos productores son las personas con un propósito que trabajan en cooperación entre sí.
Términos arbitrarios e indefinidos como «salario justo» y «salario digno» malinterpretan fundamentalmente la naturaleza del trabajo y cómo se determinan los salarios.