Las regulaciones gubernamentales crean monopolios y frenan la competencia
El Estado regulador es también la entidad que frena la competencia, reduce la cooperación económica y obstaculiza la generación de riqueza.
El Estado regulador es también la entidad que frena la competencia, reduce la cooperación económica y obstaculiza la generación de riqueza.
El filósofo australiano David Stove, aunque no era exactamente un seguidor de Rothbard, sí que se decantaba por el libre mercado. En la sección «Filosofía del viernes» de esta semana, el Dr. David Gordon presenta a los lectores los numerosos e interesantes puntos de vista de Stove.
La palabra «democracia» es casi sacrosanta en la sociedad moderna; sin embargo, lo que sus defensores llaman «nuestra democracia» no es lo que pretende ser. La verdadera democracia se encuentra en el funcionamiento del libre mercado, no en las salas de los poderes políticos.
Quienes invocan a Jesús en nombre del socialismo se enfrentan a una disyuntiva: si el poder de acabar con el sufrimiento conlleva una obligación moral, entonces el Jesús que sanó a muchos, pero no a todos, parece, según ese criterio, o bien poco dispuesto o bien incapaz.
No se trata de pelearse por lo poco que hay, sino de servir y cooperar voluntariamente para generar abundancia, que es lo que caracteriza al libre mercado.
John Williamson, fallecido hace cinco años, es conocido por haber creado lo que se denominó el «Consenso de Washington», un intento de implantar un orden económico liberal en los países pobres que buscaban pasar del socialismo al capitalismo.
El viejo dicho de que «cuando uno tiene un martillo, todo lo demás le parece un clavo» sin duda se aplica al nuevo libro de Oliver Bullough sobre el llamado «lavado de dinero». Joakim Book pone las cosas en claro para los lectores.
La revolución industrial de América no surgió de la nada. Se produjo gracias a las iniciativas de libre mercado impulsadas durante la presidencia de Andrew Jackson.
La corrupción gubernamental no es una anomalía. Es parte del propio sistema. Debemos dar por sentado que el gobierno es corrupto. Los mercados libres son el antídoto contra esta corrupción.
Los precios de la vivienda y los alquileres han subido considerablemente en los últimos años, lo que ha hecho que a muchas familias les resulte difícil comprar o alquilar una vivienda.