Cómo la Fed socava la prosperidad
Los ciclos de auge-caída no son naturales en una economía de mercado, en contra de Keynes. En su lugar, el gobierno, mediante la manipulación monetaria, los crea —y luego los políticos culpan a los propios mercados.
Los ciclos de auge-caída no son naturales en una economía de mercado, en contra de Keynes. En su lugar, el gobierno, mediante la manipulación monetaria, los crea —y luego los políticos culpan a los propios mercados.
La banca de reserva fraccionaria permite a la Reserva Federal manipular la oferta monetaria, provocando auges y caídas. La banca central no es una defensa contra los ciclos económicos, sino una de sus principales causas.
La crisis de la asequibilidad está sobre nosotros. Vivienda, comida, lo que sea, la vida es cara. El gobierno culpa a los negocios, pero quizá los funcionarios deberían mirarse en el espejo.
Olvídate de las apuestas deportivas de Las Vegas por especulación temeraria. Cuando los funcionarios de la Fed hacen pronósticos, los mercados dan por sentado que son exactas. Sin embargo, como admite el propio Jerome Powell, los pronósticos son, en el mejor de los casos, especulativos.
La creencia común es que la inflación es la subida general en los precios al consumidor. Sin embargo, la subida de precios es un síntoma de la inflación, que en realidad es la expansión de la oferta monetaria.
Con la creación de la Reserva Federal en 1913, el pueblo americano inició su nueva «asociación» con el gobierno federal. Los resultados fueron guerras, inflación y devaluación de la moneda.
Sea cual sea la situación, los CEO de los bancos creen que el Gran Golpe está a la vuelta de la esquina. Entonces llega la realidad.
Aunque los bancos centrales utilizan tipos de interés administrados con la esperanza de emular el tipo natural, estos esfuerzos siempre van a fracasar. Sin mercados libres, no hay tipo natural.
Los trabajadores automotrices están enfadados por su situación laboral y están en huelga para reclamar salarios más altos y una semana laboral más corta. Su enfado está mal dirigido.
A medida que la economía de EEUU se deteriore, prepárate para una oleada de nuevas quiebras. La Fed no puede sacar esta vez ningún conejo de su chistera monetaria.