Es hora de acabar con el mito de la omnipotencia de la Fed
Uno de los mayores y más extendidos mitos de la economía moderna es el de la omnipotencia de la Reserva Federal.
Uno de los mayores y más extendidos mitos de la economía moderna es el de la omnipotencia de la Reserva Federal.
Con la deuda gubernamental de EEUU disparada por encima de los 33 billones de dólares y una posible recesión en ciernes, el Tesoro se enfrenta a la perspectiva de quedarse sin pardillos. Encontrar compradores para la deuda de EEUU será mucho más difícil.
América está vaciando su economía por la deuda federal de forma similar a como las granjas y ciudades americanas están vaciando los acuíferos de la nación. No podemos sostener estas pérdidas mucho más tiempo.
Hoy, la Fed se toma un breve descanso de robarnos a través de la inflación y, en su lugar, entrega enormes cantidades de efectivo a los bancos para atender las compras del Viernes Negro. Las grandes inyecciones de efectivo a menudo hacen que los bancos sean vulnerables a los robos.
Lo que subyace tras el intento de eludir el miedo al fracaso es la percepción de la ausencia de un coste sustancial del fracaso. La ilusión sólo dura un tiempo antes de que se imponga la realidad económica.
La economía de EEUU se ha deteriorado hasta convertirse en poco más que una serie de burbujas de activos impulsadas por las políticas inflacionistas del banco central.
La Reserva Federal está perdiendo dinero, según sus libros oficiales. ¿Importa eso, o es que la Reserva Federal opera fuera de los límites de las leyes de la economía?
A medida que el gobierno federal continúe con su esquema Ponzi de emisión de deuda para pagar deudas pasadas, los tipos de interés aumentarán hasta el punto en que esta ya no sea una estrategia defendible, si es que alguna vez lo fue.
La Reserva Federal afirma conocer el tipo de interés «neutral», como si estas cosas pudieran saberse administrativamente. O los tipos de interés los fija el mercado o se hacen por decreto; no pueden ser ambas cosas simultáneamente.
Aunque la Casa Blanca afirma que la inflación está perdiendo fuerza, lo cierto es que, a menos que el gobierno cambie su imprudente rumbo monetario, la hiperinflación podría estar en nuestro futuro económico.