Izquierdistas y nacionalistas: un conflicto fraternal en India
A pesar de que la liberalización de su infame economía burocrática ha dado buenos resultados, los activistas y políticos de izquierda de India intentan restablecer el colectivismo.
A pesar de que la liberalización de su infame economía burocrática ha dado buenos resultados, los activistas y políticos de izquierda de India intentan restablecer el colectivismo.
En América colonial, «libertad» pasó a significar los derechos que se poseían al margen de la aprobación del gobierno. En la Francia revolucionaria (y en el Canadá moderno) pasó a significar la participación en un sistema político.
Como todos los demás lugares, África tiene una historia más matizada de lo que se creía. El continente no estaba desprovisto de tecnología antes de la llegada del colonialismo, ya que había focos de inventiva y fabricación a pequeña escala.
Si la situación fuera a la inversa y los manifestantes hubieran invadido el Capitolio para apoyar a un candidato de izquierda, podemos estar seguros de que el vocabulario utilizado para describir el evento sería muy diferente.
La destrucción de Hiroshima y Nagasaki fue un crimen de guerra peor que cualquiera de los que ejecutaron los generales japoneses en Tokio y Manila. Si Harry Truman no fue un criminal de guerra, entonces nadie lo fue nunca.
El divorcio nacional se produce, y las deudas no se repudian necesariamente como resultado. Podemos fijarnos en los ejemplos de América Latina, Europa del Este y la escisión checoeslovaca.
Aunque la monarquía divina pueda parecer ilógica o arcaica, tuvo un gran impacto económico positivo en la sociedad que los historiadores han pasado por alto.
Si se menciona el rastafarismo, lo más probable es que nos venga a la mente el reggae, rastas y Bob Marley. Sin embargo, el rastafarismo ayudó a los jamaicanos oprimidos a resistir la opresión del colonialismo.
El socialismo surgió como un movimiento obrero internacional, pero el nacionalista ha tenido más éxito: «Proletarios de todos los países, ¡no vengan a mi país a quitarme el trabajo!»
Es imposible declarar simplemente que el nacionalismo en sí es bueno o malo. Su bondad o maldad depende principalmente de su efecto en los regímenes e instituciones estatales existentes.