En vez de guerra, Rusia, Ucrania y sus aliados deberían probar el libre mercado
Para sorpresa de nadie, los gobiernos que interfieren en sus economías a cada paso están en guerra entre sí. Tal vez haya otro camino hacia la paz.
Para sorpresa de nadie, los gobiernos que interfieren en sus economías a cada paso están en guerra entre sí. Tal vez haya otro camino hacia la paz.
Las sanciones contra Rusia tienen el potencial de convertirse en algo mucho más grande. De hecho, muchos gobiernos están utilizando el conflicto actual como una oportunidad para seguir impulsando la «energía verde», el rearme y otros planes de gran gasto.
Tratar de entender la invasión rusa de Ucrania desde el punto de vista exclusivo de la democracia occidental moderna es ignorar la larga historia de liderazgo autoritario en Rusia.
Aunque los resultados en el campo de batalla son dispares, gran parte de la acción en la guerra entre Rusia y Ucrania se desarrolla más allá de los países enfrentados.
Desde la globalización hasta las sanciones, pasando por las instituciones internacionales como las Naciones Unidas, los EEUU lideran un pequeño fragmento global que es poco más que la OTAN y un puñado de amigos. Mientras tanto, dos tercios de la economía mundial no se apuntan.
Los Estados de Europa tienen riqueza y potencial militar más que suficientes para hacer frente a una potencia de segunda categoría como Rusia. Los contribuyentes americanos, por su parte, se merecen un respiro de la estafa europea.
Rothbard el historiador explicó muy bien cómo el verdadero objetivo progresista fue siempre rehacer América a nivel interno promoviendo la guerra.
Beijing sólo quería tener a Moscú cerca como forma de equilibrio frente a Washington. Pero al ver que Estados Unidos busca abiertamente castigar a Beijing, esto sólo la acercará a Moscú.
Los defensores actuales de la escalada en Ucrania están adoptando una versión actualizada de «Más vale muerto que rojo». Se creen capaces de decidir por incontables millones de personas por qué vale la pena morir en un holocausto nuclear
No tenemos el deber de evaluar cada disputa extranjera y valorar quién tiene la culpa. No tenemos el deber de exigir a los líderes de los regímenes que no nos gustan que acepten las fronteras existentes de los países como algo inalterable.