¿El crack-up boom está aquí?
Los crack-up boom han facilitado históricamente el crecimiento de los movimientos políticos autoritarios. Esto no es inevitable. Pero sí necesitamos un cambio radical en los desastres fiscales y monetarios actuales.
Los crack-up boom han facilitado históricamente el crecimiento de los movimientos políticos autoritarios. Esto no es inevitable. Pero sí necesitamos un cambio radical en los desastres fiscales y monetarios actuales.
El sistema actual de monedas de papel que fluctúan libremente con el dólar de EEUU como moneda de reserva no habría sido posible sin la centralización política de los sistemas monetarios.
Gracias a las paralizaciones covid, el descenso de la productividad ha hecho aflorar la inflación de precios. Pero los gobiernos del mundo no han aprendido nada y se aferran a las mismas políticas inflacionistas.
El banco central puede manipular el tipo de interés al nivel que desee. Pero no puede controlar cómo el tipo de interés es dictado por la preferencia temporal de cada individuo. Eso es un problema.
Los gobiernos europeos están atrapados en una relación simbiótica destructiva con el banco central de Europa. Si no ponen fin a la QE y reducen la deuda, se enfrentan a tiempos muy duros.
La Fed admite que la inflación es un problema, así que ahora comienza la búsqueda para encontrar una solución que no implique una recesión o cualquier otra cosa que pueda permitir a la economía sanar sus malas inversiones.
La demanda de dinero es clave en los tipos de cambio y un factor importante en el tipo de cambio es el cambio relativo en el crecimiento de las respectivas ofertas de dinero.
Nos dicen que ahora son halcones, pero la Fed sigue pensando como lo ha hecho durante la totalidad de los doce años transcurridos desde 2009, cuando comenzó el experimento del QE de hoy.
El patrón oro clásico trajo consigo el surgimiento de los bancos centrales y la «estandarización» monetaria impuesta por el Estado. Esto sentó las bases para los posteriores desastres monetarios.
La Fed puede ralentizar o eliminar las nuevas compras de bonos, pero no tiene previsto vender. Mientras tanto, los precios de producción se han disparado y los americanos consumen más pero producen menos. Prepárense para una inflación de precios arraigada.