El crédito «de la nada» provoca la destrucción de riqueza
La política de la Reserva Federal ha consistido en expandir el crédito de la nada, sin tener en cuenta el daño real que esto causa a la economía.
La política de la Reserva Federal ha consistido en expandir el crédito de la nada, sin tener en cuenta el daño real que esto causa a la economía.
La teoría keynesiana sostiene que la forma de salir de una recesión en la que la economía se encuentra en una «trampa de liquidez» es que el gobierno aumente el gasto. Murray Rothbard demostró que esta política, en realidad, impide la recuperación económica.
Bob vuelve al debate sobre el sistema bancario de reserva fraccionaria para aclarar un punto que los críticos siguen pasando por alto: en el marco teórico de Mises, Hayek y Rothbard, es el propio sistema bancario de reserva fraccionaria el que pone en marcha el ciclo de auge-caída, y no solo los bancos centrales.
Al convencer al Congreso de que permita al gobierno adquirir participaciones accionarias en empresas privadas, Donald Trump ha completado la transición de la economía de los mercados libres al capitalismo político.
La tendencia natural del Estado es la inflación.
Bob analiza el ensayo de Murray Rothbard de 1988 titulado «El mito de la banca libre en Escocia», su contundente respuesta al influyente análisis de Larry White sobre la banca libre escocesa.
Durante un tiempo, algunos economistas intentaron afirmar que los ciclos económicos son el resultado de cambios significativos en la tecnología. Los austriacos tienen una mejor explicación.
¿Nos espera una recesión en el futuro? Dada la irresponsabilidad de las políticas económicas del gobierno, la respuesta corta tiene que ser «sí».
Los economistas convencionales creen que si el gobierno aumenta el gasto e inyecta dinero nuevo en la economía, la riqueza productiva vendrá por sí sola. Los economistas austriacos no están de acuerdo.
La RMP no es una expansión cuantitativa (QE), ni tampoco una contracción cuantitativa (QT). Se trata de una política sin precedentes, intervencionista y poco sólida. La Fed ya no respalda los plazos largos, lo que obliga a que veinte años de contención de las tasas de interés se desmoronen.